La Devoción

14.11.2019

"Raza de Caín, ¡sube al cielo, y arroja a Dios sobre la tierra!" Charles Baudelaire


-Conocemos sus perseverantes acciones, el incremento de su fe, su histórica constancia, sus representantes locales y nacionales, la trayectoria política e ideología de su máximo líder, las numerosas e impresionantes faenas que han consolidado, su nueva organización, más profunda y colosal que la primera, pero a pesar de sus grandiosos esfuerzos individuales y colectivos, nosotros, los menos, daremos muerte a sus intenciones. Les aseguramos que la Reforma Laboral, la Reforma Energética, la Reforma de Telecomunicaciones, el Fobaproa29, la Ley del IMSS y la Ley ISSSTE mantienen su esencia a pesar de los artículos que el Congreso de la Unión ha modificado de ellas. Los conservaremos distanciados del alfabeto con la Reforma Educativa que hemos implementado desde hace ya cuatro décadas. Nunca han comprendido la esencia de la novela y el teatro, de las crónicas y los ensayos, de los poemas de Jaime Sabines o los cuentos de Juan Rulfo. Para que se mantengan sin razonar o reflexionen sobre sus propias vidas, continuarán separados de la escritura que es la forma material del pensamiento; les aseguro que nunca sabrán expresarse en nuestra contra. Porque nosotros, el honorable Consejo de Negocios, no hemos dejado de dominar esta tierra, de mandarnos regalos unos a los otros, de almorzar en nuestras residencias, o de ser los dueños de los medios de producción en donde ustedes anhelan trabajar.

»Su nuevo partido político no ha cambiado nada. Para poder vestir y alimentarse, seguirán aceptando los horarios de adeudo que les impongamos, y estos serán cada vez más extensos y extenuantes a medida que consolidemos nuestro poderío económico en este nuevo periodo legislativo. No tienen alternativa, siempre irán dormitando en el ruinoso transporte público. Continuarán comiendo en un pequeño plato de plástico sólo lo indispensable para no desfallecer. Los obligaremos a distanciarse aún más de sus hijos, y en el mísero tiempo que estén con ellos, estarán tan preocupados por la necesidad de una vivienda y de tener algo para vestir, que nunca lograrán apreciar la infancia de sus críos.

»Nos agradecerán por las monedas de aluminio y las piscas de sal que les daremos. La lluvia ácida será la única agua que tocará su piel. Su hedor atraerá a las langostas y a los mosquitos que nunca los dejaran descansar.

»Desde el Valle de México, les recordaremos a todos los pueblos de la tierra que hace más de un siglo nosotros creamos con nuestra visión y misión, un sistema económico y político a nuestra imagen y semejanza; porque lo que conseguimos con la represión y la corrupción nunca caerá por la vía del voto electoral. Haremos penetrar en sus lánguidos cuerpos aún con algo de vida y esperanza, el infecto espíritu de los cadáveres, los confundiremos a tal grado que terminarán por hablar mal de sus delegados y de ustedes mismos. Los pondremos a pelear por media hogaza de pan podrido, los encerraremos en un laberinto circular de compra y venta de bienes y servicios.

»Repetirán entusiasmados las opiniones que nosotros dictaminamos.

»Dejaran de protestar. Sus marchas se disolverán en el fango de sus calles y sus colonias putrefactas e infestadas de hierba, cuarteaduras, baches, nopales y serpientes. Nunca terminará el suplicio del pueblo de México mientras nosotros y nuestra descendencia seamos los propietarios de las industrias y la economía.

»Cada vez que intenten cambiar al país, nosotros corromperemos hasta al más honesto de sus dirigentes, los tentaremos con dulces vinos y manjares frutales del Líbano, endulzaremos sus oídos, les daremos mirra, seda y centenarios de oro hasta que los traicionen. Crearemos una falsa y fraternal reconciliación que divulgaremos en todos los noticieros desde el amanecer hasta el ocaso, un espectáculo que ustedes creerán sin cuestionarlo. Procuraremos que todos los días regresen tristes y cansados de nuestras fábricas y haciendas a sus jacales. No tendrán fuerza ni conocimientos para intervenir en nuestros intereses económicos, y agradecidos por ser explotados y vendidos bajo nuestra dictadura, vivirán enajenados. Sedientos y con hambre, verán de lejos cómo crecen nuestras fortunas, la abundancia en que se multiplican nuestros becerros y mazorcas, nuestras casas y jardines.